10 ERRORES COMUNES EN EL POSICIONAMIENTO WEB DE UNA EMPRESA

Las empresas dan mucha importancia al posicionamiento que su web tenga en los buscadores debido a la gran capacidad de alcance que esta herramienta ofrece, aunque a menudo se desconocen las reglas básicas que rigen el SEO y se cometen errores.

Uno de los errores más comunes es comenzar muy tarde este proceso y esperar resultados inmediatos, sin dar tiempo a las arañas de los buscadores para que éstas analicen y den su veredicto sobre la web de la empresa.

La segunda práctica que juega en contra de las empresas es no aportar contenido relevante o hacerlo de una forma desordenada sin etiquetas y sin una estructura, lo que hace que la web sea ininteligible para las máquinas.

La tercera clave a tener en cuenta cuando se busca dar en el clavo de los algoritmos es utilizar sistemas que permitan la lectura, lo que automáticamente desecha la presentación en flash, que no puede ser “leída” por los sistemas, por lo que no es tomada en cuenta.

La duplicación del contenido tampoco juega a favor de las empresas, así como los errores a la hora de redirigir al usuario dentro de una web y la configuración del contenido, que debe tomar en cuenta el punto de vista del buscador y no la lógica interna de la página.

La pobreza a la hora de ofrecer contenidos es otro error muy común de las empresas, así como el desaprovechar los enlaces al ponerlos sobre una palabra neutra, no relacionada con el contenido al cual se pretende redirigir.

Sin embargo, un ejecutor que haya estudiado demasiado a conciencia las reglas del SEO también puede cometer errores ya que el ofrecer un diseño pensado únicamente en la lectura que efectúa un buscador puede ir en contra de la lógica de la compresión humana de un texto.

Por último, es importante invertir en la promoción de un sitio y no esperar que las visitas caigan del cielo, para lo cual existen empresas dedicadas a este negocio.

Fuente:  http://www.marketingdirecto.com/noticias

La segunda Burbuja de Internet – 1er. Parte

Los lectores habituales de este Valor Añadido me habrán visto apuntar en alguno que otro post mi intuición, que no certeza, de que se aproxima una Segunda Crisis de Internet. Obviamente no me estoy refiriendo al papel que la Red representa en nuestras vidas, ni al modo en que ha cambiado del perfil de la sociedad. La aparición de Internet ha supuesto un verdadero cambio de paradigma, un nuevo modelo social que, como consecuencia de una alteración tecnológica sustancial, termina por imponerse. Como ocurrió con la máquina de vapor, la energía eléctrica o el ordenador personal. Después del nacimiento de la web, ya nada volverá a ser igual.

Como objeto susceptible de negocio, alrededor de Internet han surgido multitud de oportunidades; y las que están por venir. Sin embargo, permanece en el subconsciente colectivo el estallido de la burbuja puntocom que se produjo en el estío del año 2000; que los reventones son para el verano, como comprobamos en agosto de 2007 con el hinchado globo del crédito. Aparte de otros considerandos extrínsecos a la propia Red, caso de las infinitas inversiones que se habían producido como consecuencia del Camelo, perdón, Efecto 2000 -o la amenaza de un colapso informático por la programación de fechas a doble dígito que amenazaba con retrotraernos a 1900-, lo cierto es que esa primera crisis de la actividad ligada a la Red tuvo causas muy concretas. Posicionamiento en buscadores.

La primera Crisis de Internet.

Y es que hubo una conjunción de elementos que condujeron al reventón final. En primer lugar, la tecnología era incipiente y se encontraba a años luz de donde se sitúa en la actualidad, especialmente por lo que respecta a la velocidad de transmisión y, por ende, capacidad de descarga por parte de los ciudadanos. Las funcionalidades eran básicas. En segundo término, la demanda no estaba preparada: el cambio de los hábitos del ciudadano no se produce de la noche a la mañana sino que necesita de un periodo de adaptación que puede ser más o menos rápido pero que, en ningún caso, es inmediato. Tercero y último, la oferta era excesiva y se basaba, en muchos casos, en una premisa absurda: los demás van a hacer lo que yo no haría en ningún caso, si me someto, eso sí, a un proceso realista de purga de mi autoconvencimiento. Telepizza iba a ser el distribuidor minorista de El Corte Inglés y la gente iba a utilizar los corners de Cortefiel (Viaplus) para hacer compra por impulso. Listos relistos como los Entrecanales salieron con el rabo entre las piernas en su Ecuality y cuantiosas pérdidas en su haber. ¿Recuerdan?

Desde un punto de vista exclusivamente financiero, no tardaron en reflejarse esas limitaciones. Se construyeron modelos de negocio absurdos que traían a valor presente realidades económicas que no se materializarían sino muchos años más tarde. El mercado leyó acertadamente que algo importante estaba pasando pero se anticipó, sin duda alguna, en el timing de su concreción. Proliferaron nuevos criterios para justificar disparates valorativos inconcebibles, los clicks dejaron de ser sólo de Famóbil, y todo lo que medianamente olía a Internet, aunque fuera de un modo absolutamente colateral, se disparaba en bolsa. El futuro ya está aquí. Los gastos comprometidos y los ingresos inexistentes fueron los alfileres que provocaron que la pelota hiciera boom dejando numerosos damnificados por el camino.

Camino de la Segunda Crisis.

Durante la última década los avances empresariales han sido innegables. La mejora en las características técnicas de la Red, unido a la interiorización de la misma como una parte esencial de nuestras vidas, ha permitido solventar dos de los factores que condenaron a la ruina a muchos de los visionarios del sector. Poco a poco la oferta ha ido ganando terreno. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que lo que ha triunfado verdaderamente en Internet, al menos en términos de audiencia, son los esquemas más sencillos, que hacen referencia a bienes y servicios de poco valor añadido.

Basta con darse un paseo por Alexa para descubrir cómo las primeras posiciones están copadas por funcionalidades para navegar por la propia Web como Google, lugares donde ponerse en contacto con otros internautas como Facebook o donde compartir archivos como Rapidshare o Youtube,  centros de consulta como la Wikipedia, de anuncios clasificados como Craiglist o de publicación de blogs como WordPress. Amazon o eBay ocupan también las primeras posiciones. No siempre los que dieron el primer bocado a la manzana han sido los que se han llevado el mayor trozo. ¿Quién se acuerda ahora de Altavista, primer buscador online? En Internet, mejorar lo presente puede ser más rentable que exponer tus vergüenzas de partida.

Más allá de los avances que ha habido en el B2B, business to business, especialmente en lo que a subastas electrónicas y liquidación de stocks se refiere, y en el B2C, business to consumer, que van a suponer la práctica desaparición física de determinados negocios como las agencias de viajes o fíjense lo que les digo, las sucursales bancarias tal y como hoy están concebidas, y cuyo éxito económico dependerá del nivel de actividad económica en general y de la capacidad de los actores intervinientes de competir en amplitud de oferta, precios y/o eficacia en la distribución o entrega, lo cierto es que han proliferado en los últimos años una cantidad ingente de nuevos entrantes en el ámbito tanto de la información general como de la específica en la creencia de que, primero, hay audiencia para todos y, segundo, las posibilidades de rentabilizar esa audiencia, como consecuencia de la consolidación de Internet como canal publicitario, son infinitas.