Poco a poco, las organizaciones comerciales se van convenciendo de la importancia que tiene estar presente en Internet. Algunas avanzan de manera paulatina, con portales principalmente informativos y bastante básicos, mientras que otras apuestan fuerte y se suman a todas las oportunidades que ofrece este medio de comunicación. Entre ellas, la venta de sus artículos. Marketing en internet.
El número de entidades que pertenecen al segundo grupo es cada vez más extenso, de ahí que las páginas web de carácter comercial estén entrando en una lucha encarnizada por ser mejores que las de sus competidores, que no son pocos, teniendo en cuenta el número de empresas que se dedican a la misma actividad en todo el mundo.Y esto se consigue, muchas veces, a través de los pequeños pero valiosos detalles.
Una vez que ha quedado claro que el posicionamiento del portal en buscadores y la confianza que transmite el site a clientes y compradores potenciales, son las dos patas sobre las que se sostiene la venta por la Red, es hora de dar un paso más allá.
En primer lugar, es la propia empresa, en su seno interno, quien debe adoptar una serie de medidas que hagan de la entidad un espacio idóneo de cara a emprender acciones de venta online.
Según el Código de Buenas Prácticas del Comercio Electrónico, realizado por la Asociación Española de Normalización y Certificación, AENOR, existen una serie de principios que las organizaciones con intención de comercializar sus productos por Internet deben asumir como propios.
Recomendaciones
Así, estos principios se recogen en seis sencillas recomendaciones que pueden decantar a que un consumidor elija una u otra página web.
El primero de ellos es la seriedad, necesaria para llevar a cabo cualquier actividad comercial e indispensable cuando el contacto con los clientes no es personal.
La transparencia es otra práctica de vital importancia. El usuario del portal debe tener acceso a toda la información que pueda necesitar, ya que generar un clima de confianza es crucial en este tipo de transacciones.
En tercer lugar, AENOR hace mención a la privacidad. La empresa debe garantizar el máximo grado de reserva, tanto de las operaciones realizadas como de la identidad de los clientes y sus datos personales.
Por otra parte, la seguridad es otra práctica que ha de respetarse al máximo. No hay que olvidar que Internet es un medio muy abierto que exige que los procesos sean seguros, labor que es responsabilidad de la entidad que promueve las ventas.
Los dos últimos puntos que recoge este Código de Buenas Prácticas hacen referencia a las expectativas que tiene que generar la empresa, tanto de cara a sus clientes como en su organización interna. Así, la entidad debe orientar su trabajo al consumidor de sus productos y ha de plasmarlo en su site. Debe comprender sus necesidades y ser capaz de ver con antelación sus carencias, de manera que responda a todas ellas de manera eficaz e, incluso, les ofrezca algún valor añadido que no esperen.
Conseguir todo esto depende del último punto, el ansia de mejora continua de la propia empresa. La entidad ha de promover acciones en su organización que supongan constantes pasos al frente en su desarrollo profesional.
La suma de todas estas buenas prácticas conduce a que una compañía se encuentre en un punto de partida propicio para crear un servicio de venta online. Sin embargo, el propio procedimiento de la compra ha de cumplir sus propios requisitos, como ya se recogió en una edición anterior de esta publicación.
Entre ellos, hay una serie de medidas que podrían calificarse como básicas o indispensables para realizar la operación, como son la comunicación comercial, la venta, la contratación, el pago y la entrega, y otras que son más complementarias pero que suponen un valor añadido para el usuario y refuerzan la buena imagen de la empresa, en cuanto a la atención que presta a las necesidades de sus consumidores, como por ejemplo el arbitraje o la protección de datos personales.
Muchas empresas se están subiendo al carro de la comercialización online. La competencia es enorme, global. Por ello, vender ya no es la clave. Lo es hacerlo mejor que los demás.
Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/